Oh, Tallarines que están en los cielos gourmets,
santificada sea Tu harina,
venga a nosotros Tus nutrientes,
hágase Tu voluntad en la Tierra como en los platos,
danos hoy nuestras albóndigas de cada día.
Y perdona nuestras gulas así como nosotros
perdonamos a quienes no Te comen.
No nos dejes caer en la tentación (de no alimentarnos de Vos)
y libranos del hambre
¡RAmén!